IMAGEN CORPORAL Y
AUTOESTIMA
Los cambios puberales
influyen directamente en la imagen corporal, que es el esquema psicológico que
el sujeto tiene de su cuerpo como consecuencia de sus vivencias personales, la
forma de internalizarlas y el ambiente sociocultural en el que se desarrolla.
La imagen corporal es
propia de cada persona y le permite expresarse y comunicarse con otras
personas.
La imagen corporal está
relacionada con la autoestima, que es la capacidad de tener confianza y respeto
por sí mismo. La autoestima comienza a construirse desde el momento del
nacimiento, o antes, ya que las expectativas y los sentimientos de los padres hacia
el niño o la niña recién nacidos producen la seguridad de ser querido(a) o de
ser rechazado(a).
La
autoestima (AE) es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de
ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y
espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y
la
podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto
de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera
y las experiencias que vamos adquiriendo.
La autoestima es la suma de la
confianza y el respeto que debemos sentir por nosotros mismos y refleja el
juicio de valor que cada una hace de su persona para enfrentarse a los desafíos
que presenta nuestra existencia.
Cuando nos
referimos a personas o situaciones de poco amor o respeto hacia nosotros mismos,
utilizaremos los términos "DESVALORIZACIÓN" o "DESESTIMA",
como palabras que se refieren a una manera inconsciente de vivir que niega,
ignora o desconoce nuestros dones, recursos, potencialidades y alternativas.